domingo, 9 de marzo de 2014

La Discriminación en México

En pleno siglo XXI, los datos y encuestas oficiales señalan que ser indígena, niño, homosexual o adulto mayor son sólo algunas de las razones para ser discriminado en México, un país donde el simple color de piel o el género puede ser un detonante para considerar a alguien “menos”. 

En México, la insatisfacción con la democracia tiene distintos orígenes, y sin embargo, uno se coloca como principal: el régimen de la pluralidad ha sido ineficaz a la hora de acortar las desigualdades y confrontar los privilegios. Un segmento amplio de mexicanas y mexicanos se percibe tratado injustamente y con a simetría por la autoridad, la ley y las demás personas. No importa el campo de interacción social que se aborde —la educación, la salud, la justicia, el mundo del trabajo, la libertad—, una y otra vez nos topamos con un cierre social construido explícita mente para asegurar la exclusión.

El cierre social coloca de un lado a las mujeres y del otro a los varones, confronta la ascendencia indígena con la europea, a los jóvenes contra los adultos, a los heterosexuales contra los homosexuales a quienes practican una religión mayoritaria contra los que sostienen una fe distinta; distancia a partir de la clase social, la apariencia física, el lugar de nacimiento, el color de la piel y un largo etcétera de elementos que son fáciles de comunicar y sobre todo eficaces a la hora de someter.


En México aproximadamente el 90% de la población es de creencia religiosa CATÓLICA lo que a causado una fuerte discriminación hacia las de mas minorías. Se a visto también que el gobierno Mexicano le dado preferencia a la creencia mayoritaria lo que a causado inconformidad en varias partes de la república (sobre todo en los grupos indígenas del sur del país).

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